Capitulo III
|
Ahora a principios del sigo XXI estoy aquí derrotado ante lo formal, deje de ser un buen partido hace tiempo para convertirme en un solitario anacoreta desvelado, fotógrafo aficionado y un mal poeta, sigo desempleado tal vez por el mal consejo que me dio un amigo hace tiempo al decirme que no siguiera haciendo mas ricos a los ricos, hay inconvenientes como el de que mi presupuesto anual no es de mas de tres mil pesos, y algunas ventajas como que hago lo que se me pega la gana, claro sin molestar ni afectar a la gente, sin olvidar que carezco de lo que el poder del dinero puede comprar como chicas buenonas, autos nuevos, muchos amigos, si en cambio tengo pocos enemigos por que nadie me envidia, mi ultima chica estoy seguro que anduvo conmigo por todo menos por interés económico ya que ella siempre pagaba el hotel, y de verdad me apena escribir esto pero de plano cuando no hay dinero, no hay y ya punto.
Me volví protagonista de mi propia vida, no he vuelto jamás a formar parte de otros argumentos, trato de escribirme cada día una historia única original haciendo lo que mas me gusta tal vez no es perfecta pero es mi vida y desde que la veo así le tengo menos miedo ala muerte y al ridículo.
A la chica del capitulo I la de la boda, no la volví a ver de hecho no he asistido a ninguna boda desde entonces y a Beky del capitulo II nunca la volví a sentir a decir verdad no he vuelto a sentir a nadie como a ella, llevo 2 años de no tener una relación con alguna mujer después de la ultima decidí tomarme un tiempo para pensar y disfrutar de la soledad preguntándome por que ella me dejo por un trailero mas perico y mas estupido que los hermanos Almada Juntos. Pensé que con un año de soledad estaría bien pero creo que serán mas de los dos años que ya llevo, lo que creo que seguiré careciendo es de dinero, eso si no es enfermedad pero como es psicológico no me preocupa tanto de hecho no es prioridad para conocer chicas aunque sé perfectamente que estoy en desventaja ante algunas mujeres con cerebro de nuez, materialistas que andan con unos verdaderos misóginos parecidos a Hittler adictos a la coca pero con carro del año que al ultimo resultan ser mas haraganes y parásitos que yo, solo que ellos viven de la tranza o de su padre que de seguro es algún servidor publico de alto rango y su pan de cada día son los impuestos nuestros o la agilización de algún tramite burocrático. En el peor de los casos son juniors hijos de mafiosos o narcos ostentando fortunas inmensas pero envenenando a medio mundo o introduciendo mercancía pirata de origen oriental, eso si, tienen casi lo que quieren y lo que no, pues lo consiguen a la fuerza.
Todo lo anterior es muy bronca de ellos, mis problemas son sencillos y tolerables mas bien son retos como comprarme una cámara digital de alta definición, tal vez también una computadora portátil y por que no, hacerme de una carcachita para salir por todo mi México y guardar la mayor cantidad de imágenes de paisajes que me pueda imaginar, también muero por una chimenea en la sala de mi casa de ese modo los inviernos de Noviembre a Febrero estarán mas calientitos y pues me saldría mas económico que los calentadores eléctricos ya que el recibo de la luz llega cargadito.
Pero mientras son peras o manzanas yo sigo igual solo, pobre, hambriento, y libre desesperadamente confundido por que hace algunos días creí verla en el metro a la chica del capitulo I casi no ha cambiado solo que sus ojos estaban tristes o tal vez era una muchacha muy parecida pero con no tan buena suerte, espero que ella donde quiera que este, su mirada sea alegre y su vida sea plena, aunque su mirada del otro lado del anden era la misma como recordándome o confundiéndome yo ya no busque una pared blanca, mmm… bueno trate de hacerlo pero es difícil encontrar una igual en la línea ocho, así que la mire fijamente como cobrándome toda la atención que le debía, que no le preste esa noche para que a los veinte segundos se cruzara una ráfaga a toda velocidad de color naranja anunciando la llegada del tren con dirección a donde ella se dirigía, la busque con la mirada para decirle adiós pero entro al vagón mucha gente y ya no me fue posible, juraría que era ella, aunque con los ojos tristes.
Germán Diego.
|
