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Capitulo II

   

  

   Pasaron algunos meses aquí en la gran Tenochtitlán y después de estar desempleado algún tiempo siendo un autentico parásito decidí viajar nuevamente a la costa grande del estado de Guerrero para trabajar la tierra, el campo mexicano cosechando la huerta de mi padre sembrada de palmas de coco y algunos árboles frutales como mango, plátano, guayaba, limoneros y un sin numero de variedades tropicales que serian la envidia de mucha gente y muchos lugares.

 

Después de cosechar el coco teniendo que pasar por un sin fin de eventualidades y deudas, llego el tiempo de las vacaciones de semana santa así que me dispuse a tirar la flojera impunemente después de casi mes y medio de trabajo arduo en el agro mexicano las ganancias en la cosecha de la copra fueron bastante buenas y me fui al puerto de Acapulco a comprarme todos los discos de Luís Miguel que a propósito de ellos, misteriosamente se me fueron desapareciendo uno a uno, ni hablar creo que fue desde ahí que no volví a comprar un disco original hasta hoy, una mañana de aquellas que se antojan como para echarse en la hamaca todo el día y la noche, me la pase dormido no se cuanto tiempo. Cerca de las cinco de la tarde paso un primo mío a invitarme a una reunión que lo había invitado el tío del primo de un amigo siendo así y como las experiencias en ese tipo de fiestas habían sido bastante negativas rotundamente me rehúse a asistir, mi primo insistió a tal extremo de quitarme casi por completo el sueño y entonces reflexione y acepte solo para ver si se desaparecía lo mas pronto posible y poder recobrar la flojera para seguir vegetando con el fin de despertar hasta el otro día pero ya no pude conciliar el sueño y mas de mala gana que de compromiso saque de mi maleta la única ropa que llevaba para fiesta, la planche con mis manos y espere un tiempo razonable para dejar que pasara un poco el calor y que llegara la hora para poder salir de mi casa rumbo a la de mi primo pero no se pudo, mi pariente llego cuando estaba vistiéndome ahí supe que por lo menos esa noche era desvelo seguro un castigo a un parásito empedernido como yo que todas las noches me acostaba antes de las diez.

 

Todavía tuvimos que pasar por otros familiares y amigos para llegar en bola y así hacernos rosca con el regalo ya que al llegar me entere que fue una fiesta de cumpleaños al propósito esa tarde la libramos por que una amiga llevo regalo gracias a eso la culpa se me hizo un poco menos, después de todo no estaba tan mal había muchos conocidos para mi y otros que me saludaban con mucha familiaridad no recordando haberlos visto jamás en mi vida, me sentí en mas confianza cuando la platica la rodeamos entre casi una docena de personas, invadimos la sala de los anfitriones cuando sin percatarme empezó a llover tan fuerte que de pronto un silencio invadió la conversación como prediciendo lo lógico, siempre que llueve en este pinché pueblo se va la luz dijo alguien como a dos metros tras de nosotros al final todos hicimos la expresión de, ¡ Si ! tiene razón fulanito no tarda en irse la pinché luz me lleva, tan bien que me la estaba pasando, ni modo tomándolo del lado amable alo mejor no me desvelo y me vuelvo a dormir temprano y despertar tarde ¡eso es vida!. Algunos intentos de apagón influyeron para que una buena parte de invitados que traían su propio auto desalojaran la casa sin en cambio los que andábamos a pie forzosamente teníamos que esperar a que por lo menos la lluvia se calmara un poco.

 

Y pues como no somos ningunos adivinos al contrario bastante realistas paso lo que tenia que pasar, diez minutos después, se produjo  un apagón de aquellos que ni el diablo asoma por la noche, es ya algo natural, una reacción humana que cuando se va la luz algunos segundos nos quedamos inmóviles, como esperando a ver si llega y nada después algunos mormullos algunas voces conocidas echando relajo, sentí un muy leve y ala vez delicado empujón al mismo tiempo que una voz femenina de entre  dieciocho y veinte años pedía disculpas tomándome con sus manos mi brazo mas bien deteniéndose y diciéndome.

-Hijole no se ve nada, a ver si alcanzo a llegar a la puerta para que por lo menos me alumbre la luna.

 Interrumpiéndola a su vez una voz mayor que le decía.

-pero niña con esta lluvia que luna va a salir no vez que el cielo esta cerrado.

Ella con la expresión de su voz mas resignada y un poco apenada susurro.

-Si es cierto, mejor me quedo adentro y espero a que llegue la luz.

Pero nunca dejo de soltarme el brazo y después el hombro entonces le respondí con voz baja.

-         Si, es mejor aquí adentro espérate y ya veraz no tarda en llegar, refiriéndome a la energía eléctrica claro,

Otra vez vino una disculpa a manera de iniciar conversación, bueno así lo sentí yo.

-         Discúlpame, ahora si me pase de la raya primero te empujo, después me detengo en ti y ahora no te queda de otra que soportarme hasta que vea algo, dijo ella.

-         No te preocupes, mira mm… si quieres mejor nos sentamos y platicamos un poco para que el tiempo pase rápido ¿Si?, dije yo.

-          

-         (Ella) Excelente idea y es que si supieras el miedo que le tengo a la oscuridad, me entenderías pero ahora que hablo contigo estoy mas a gusto ¡gracias!  mmm... Disculpa no reconozco tu voz ¿como te llamas?

- Me llamo Germán, no soy de aquí ya te habrás dado cuenta por mi acento.

-         (Ella) ¿Chilango verdad? Je je.

-         Claro pero mi papá es de aquí de los Barrios, nada mas que se fue a vivir a México desde joven.

-         (ella) Muy interesante …..

-         Perdón al propósito ¿como te llamas?

Y de pronto una voz bastante familiar interrumpió la conversación exclamando Beky se llama  Beky.

-  (ella) ¡Hola! Me llamo Beky como dice acá mi secre.

De nuevo la voz por cierto conocidísima para mi exclamo. Y tu Boni ¿a poco te llamas Germán? No sabia, je je.

- Le dije a Beky muy entre nos, que todos mis seres mas cercanos siempre me han dicho Boni pero cada que me presento con alguien es con mi nombre verdadero.

- (Beky) Haa… entonces ¿te puedo llamar así? Boni, que de seguro debe ser tu nombre artístico.

- ja ja ja, Claro como gustes.

Nos acoplamos tan bien que pasados cinco minutos me olvide por completo de las personas con las que había estado conviviendo en la fiesta mas aún me olvide del primo el cual me había invitado.

 

Estábamos sentados juntos, volteados de espalda en el piso uno al otro tocándonos las espaldas y muy esporádicamente nuestras cabezas, y de la luz ni sus luces, todo apuntaba a que esa noche felizmente si me desvelaría pero sinceramente la platica con esa mujer desconocida o mas bien incógnita en la oscuridad estaba tan agradable que, ¡que mas daba!, tenia bastante tiempo que no entablaba una conversación tan interesante con una chica desde ya hacia varios años. Quiero aclarar que nunca por ningún motivo me invadió curiosidad alguna de cómo era ella no lo se, no lo pensé por que lo interesante de la conversación no permitía banalidades, ahora ya al tiempo todavía me lo sigo preguntando y la respuesta siempre será la misma que el sentido de la vista solo me había servido asta ese momento para criticar y no ver mas allá de lo estético y lo morboso estuve observando siempre todo lo que no me importaba, así que si la conocí tanto en esas aproximadas dos horas que duro la platica fue por todo menos por la vista llegue a interpretar su tono de voz, sus sonrisas la forma de tomar  aire y de sostener un suspiro de admiración, por el tacto esporádico de sus hombros y su cabello, por el aroma de la mezcla de su sudor y su perfume, por las pausas al hablar y su seguridad al equivocarse y aceptarlo.

 

 Le platique que la persona a la que mas admire fue siempre mi padre y que la comida mas exquisita que yo había probado es la que me cocinaba mi abuelita en las visitas a la costa, nuca la comida italiana ni la china, que de niño me enamore perdidamente de Miroslava, y que odio a los perros, pero mas a los gatos, que los cielos azules me encantan pero las nubes me hablan.

 

Beky me hablo de su gusto por enseñar, casi era seguro que ella seria maestra de algo pero maestra, que la luna la relaja y la estrellas la intrigan, que su comida preferida era el arroz con queso, pero que las pizzas y las hamburguesas también, que a la oscuridad le teme pero acompañada nunca, me confeso que viviría en la ciudad de México algún tiempo y que tal vez nos veríamos seguido por allá.

 

Nunca llego la luz esa noche, ellas se la llevo casi a la fuerza su hermano no dejándome ni una sola imagen para recordarla solo su gran sentido del humor, el arte de entablar una conversación y aunque paresa trillado todavía la recuerdo por su forma de ser y por su nombre.

 

 

 

 

 

Germán Diego.

 

   
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